Carrera de Obstáculos.

Desde marzo , como jinetes inexpertos nos vimos montados en el caballo COVID 19 como todos los habitantes del mundo y el dicho “mal de muchos , consuelo de tontos “, cobró vida y nos dio contención .

El miedo que primero nos mantuvo frisados, fue dando pasos a esa nueva rutina de desinfectantes, jabón de cuaba, cloro, manitas limpias, mascarillas y zapatos en la puerta de entrada .No bien adaptados, llegaron los humos.

Duquesa había decidido poner en evidencia la mudez de la Comisión que nunca se encargó de ella .Entonces empezaron los vapores , los purificadores , el cierre de las ventanas , las toallas húmedas para tapar las hendijas debajo de las puertas y cualquier método que mantuviera el humo lejos . La tos, y los dolores de garganta que entendíamos reservados para los COVID19 positivos se agudizaron en alérgicos y asmáticos. Los madrugadores teníamos, eso sí, cada amanecer la ilusión fugaz de habernos mudado a Londres, así de densa la neblina del humo.

Día después amanecimos con la noticia de que las pruebas nacionales iban. No era suficiente que las mujeres trabajáramos en la calle y desde la casa, hiciéramos todos los oficios, hubiéramos asumido un deber exclusivo, atribuido por Agripino a PUCAMAIMA, ser madre y maestra, ahora también, debíamos velar por el prolongado proceso de repaso de las clínicas junto a nuestros hijos para enfrentar las pruebas nacionales. Al final era más cómodo exponer a todos los jóvenes y niños , que generar un nuevo formato que permitiera nivelar a tantos alumnos afectados por la virtualidad porque entienden menos y a tantos otros afectados precisamente por no tener como recibir clases virtuales.

Como si fuera sorda, La Secretaria de Educación, desestimó una veintena de cartas que surgieron de la iniciativa civil donde quedaban expuestas las razones de la solicitud de esa cancelación .Se logro a duras penas su aplazamiento.

La frustración de los graduandos sin graduación, el primer día de las madres sin madres, y la lista, como dicen en las series, continuará…

Montados en el caballo de la “covidianidad” como jinetes más experimentados, seguimos hacia adelante, en camino al próximo salto: las elecciones y como buenos dominicanos sin prepararnos para lo peor, esperamos lo mejor…

¡Que así sea!

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