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Alvin Reyes: Desmitificando la maquina.

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Alvin Reyes: Desmitificando la maquina.

 

(Articulo narrado) – Puede escuchar este articulo usando el reproductor.

Una máquina es un conjunto de piezas o elementos móviles y fijos cuyo funcionamiento posibilita aprovechar, dirigir, regular o transformar energía o realizar un trabajo con un fin determinado. Se denomina maquinaria (del latín machinarĭus) al conjunto de máquinas que se aplican para un mismo fin y al mecanismo que da movimiento a un dispositivo”. (De: Wikipedia).

Hemos colocado encima de este trabajo la definición de maquina tan solo por ilustrar pero de ahora en adelante cuando nos refiramos a maquina, tanto en este, como en los demás trabajos que serán posteados en este sitio web, nos estaremos refiriendo a un sistema automático e integrado de explotación dando del hombre como de la naturaleza. La explotación del hombre por la maquina va mas allá del sentido Marxista del termino.

¿Qué me propongo en esta nueva línea de articulos en el que me embarco?. Dos cosas puntuales:

Numero uno difundir y ayudar a comprender el pensamiento del último gran humanista del siglo XX: Lewis Mumford.

Segundo demostrar que el actual sistema de tecnología, mercado y guerra nos esta conduciendo a la aniquilación como raza y que debemos reorientar los esfuerzos del conocimiento humano en el desarrollo de tecnologías mas acordes con el ser humano y en la eliminación de las armas de destrucción masiva que están poniendo en peligro la humanidad.

Lewis Mumford

Para empezar a entender el pensamiento de Mumford vamos a transcribir algunos datos autobiográficos con la ayuda de Wikipedia:

Lewis Mumford (Flushing, Queens, ciudad de Nueva York19 de octubre de 1895 – 26 de enero de 1990,Ameniaestado de Nueva York). Sociólogohistoriador, filósofo de la tecnociencia, filólogo y urbanista estadounidense. Se ocupó sobre todo, con una visión histórica y regionalista, de la técnica, la ciudad y el territorio. Destacan en particular sus análisis sobre utopía y ciudad Jardín. Sin embargo, sus obras más impactantes pertenecen a un género interdisciplinar y erudito realmente único en el siglo XX, dónde se dan cita ciencia, tecnología, religión, psicología (psicoanálisis en particular), arte, antropología, estética o biología entre otras. Esto es especialmente evidente en su gran obra final, El mito de la máquina, quizás la última gran obra humanista y totalista del siglo XX”

“No en vano, Lewis Mumford ha sido tildado de «último humanista del siglo XX» y «erudito entre los eruditos», si bien su humanismo forma parte de una intensa crítica y renovación de un término que él mismo consideraba caduco en el siglo XX. Curiosamente, y pese a las admiraciones que suscitó en vida por parte de artistas, políticos, intelectuales, poetas o psicoanalistas, hoy es un autor bastante olvidado. Él mismo advirtió que su obra sería relegada al olvido porque causaría humillación y malestar a todo aquél hiperespecialista que intentara leer cualquiera de sus libros o artículos. Tan sólo en ciertos círculos de estudiosos de la arquitectura y el urbanismo sigue siendo obligatorio el conocimiento de este autor.” (http://es.wikipedia.org/wiki/Lewis_Mumford).

Pasamos ahora a transcribir parte del prólogo de la obra “Lewis Mumford textos escogidos. Prólogo y selección Daniel Mundo Ediciones Godot Colección Exhumaciones”:

“Tradicionalmente la técnica fue concebida como un apéndice del hombre que venía a subsanar sus falencias congénitas o a aminorar sus imposibilidades naturales: a diferencia de todo el reino animal los hombres debemos inventar un mundo artificial para poder vivir. La técnica y la lengua son los dispositivos que permiten tal construcción. Para un pensamiento centrado en la grandeza del hombre, en la exaltación de sus cualidades incomparables (la solidaridad, la generosidad, la valentía, la duda existencial, la comprensión y la interpretación de lo vivido, etc.), no es descabellado pensar a la técnica como un instrumento a su servicio, que de un modo racional y ético éste gobierna para su propio beneficio y engrandecimiento. Ahora bien, la hora de este tipo de pensamiento y de esa manera de concebir a la técnica parece llegar a su fin. La obra de Lewis Mumford encarna el esfuerzo agónico por retardarlo.

La tarea que se propuso era titánica. Es verdad, sin embargo, que la generación a la que perteneció Mumford fue la última para la que este tipo de pensamiento aún guardaba sentido. Mumford nació en Queens en 1895, vivió toda su vida en New York —capital del siglo XX— y murió en 1990. Cuando el pensamiento sobre la técnica comenzó a transformarse, es decir, cuando la injerencia de la técnica empezó a tener una preeminencia por sobre los valores humanos, Mumford ya era un hombre formado. Aunque sus obras fueron de las mejores radiografías que se le hicieron, no iba a poder aceptar el creciente dominio que la técnica ejercería sobre los deseos y pasiones del ser humano. Que él abogara en defensa del hombre, que él aún creyera que “la técnica es neutral” y que depende del uso que se haga de ella la positividad o negatividad de sus efectos2, que siguiera planteando la necesidad de darle fines y valores humanos a los inventos técnicos, para no mencionar sus propuestas utópicas o superadoras, da cuenta de lo que cambió el mundo, el pensamiento y la técnica en los últimos cincuenta años. Como casi siempre, y en el caso de Mumford también, las respuestas son mucho menos iluminadoras que las preguntas de las que partieron. Por ejemplo: buena parte de su obra está dedicada a historiar y pensar la relación entre la técnica y la cultura y la formación del ser humano, con el objetivo consciente o inconsciente de desnudar el mito que defiende la neutralidad de la técnica. Es su humanismo empedernido el que no lo deja aceptar del todo la sumisión que sufre el hombre al aparato que él mismo creó. Su análisis de la sociedad moderna a más de setenta años sigue evidenciando, sin que debamos ser especialistas para verlo, el indeclinable proceso en el que aún nosotros hemos sido moldeados. Su propuesta para revertir este proceso y devolverle al hombre los principios orgánicos de los que nunca debió alejarse, si bien fueron efectivos en su vida —pues sin duda Mumford vivió de acuerdo a ellos—, hoy suenan a impostura bien pensante. Son doblemente ineficaces: dejan al crítico cultural con el regocijo de haber hecho bien la tarea, sin necesidad de intervenir en la realidad. ¡Cómo no vamos a defender sus consignas inclaudicables: “Si hemos de salvarnos de la amenazadora catástrofe de las funciones técnicas, debemos restablecer la primacía de la persona humana”!

Antes de dar por concluido este escrito quiero aclarar que no somos de ninguna manera anti tecnología en el sentido Ludista (1). Fuéramos muy tontos en negar los aportes de la ciencia y la tecnología. De lo que si somos contrarios de un sistema que ha dejado de tener al hombre como eje y que le da más importancia a las cantidades, la estandarización, los mercados y la priorización del crecimiento económico infinita en un planeta de recursos limitados. Nos oponemos a demás a que en aras de mantener la maquina en funcionamiento diariamente se nos creen necesidades artificiales de cosas que realmente no necesitamos.


Obras principales de Lewis Mumford

§ The Story of Utopias (1922)

§ Sticks and Stones (1924)

§ The Golden Day (1926)

§ Herman Melville: A Study of His Life and Vision (1929)

§ The Brown Decades: A Study of the Arts in America, 1865-1895 (1931)

§ Serie «Renewal of Life»

§ Technics and Civilization (1934)

§ The Culture of Cities (1938)

§ The Condition of Man (1944)

§ The Conduct of Life (1951)

§ Art and Technics (1952)

§ Values for Survival (1946)

§ The Transformations of Man (1956)

§ The City in History (1961)

§ The Highway and the City (1963)

§ The Myth of the Machine (2 volúmenes)

§ Technics and Human Development (1967)

§ The Pentagon of Power (1970)

§ The Urban Prospect (1968)

§ My Work and Days: A Personal Chronicle (1979)

§ Sketches from Life: The Autobiography of Lewis Mumford (1982)

§ The Lewis Mumford Reader, edit. por Donald L. Miller, (1986)

(http://es.wikipedia.org/wiki/Lewis_Mumford)

(1) El ludismo (luddism, en inglés) fue un movimiento obrero que adquirió auge en Inglaterra a partir del odio hacia las máquinas. Sus seguidores se llamaban ludistas o luditas (luddites en inglés), nombre que tomaron del semilegendario líder del movimiento, Ned Ludd, que fue el primero en romper un telar como protesta. El ludismo representaba las protestas de los obreros contra las industrias por los despidos y los bajos salarios ocasionados por la introducción de las máquinas. Estas revueltas eran desorganizadas y los obreros atentaban contra las máquinas destruyéndolas. (http://es.wikipedia.org/wiki/Ludismo)

 

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Alvin Reyes
Licenciado en Química, actualmente Director Técnico de LAPROFAR SRL. He sido consultor en temas de calidad y producción de varias empresas de la industria química y cosmética.
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