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Alvin reyes: El funcionamiento de la maquina.

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Actualidad Alvin reyes: El funcionamiento de la maquina.

Alvin reyes: El funcionamiento de la maquina.

Desde que inicie a estudiar la sociedad moderna y el impacto de las nuevas tecnologías en la sociedad de hoy, primero con el estudio de Zygmunt Bauman y luego con las lecturas de Lewis Mumford, siempre que he escrito y expresado mis puntos de vistas me encuentro con comentarios y señalamientos de amigos y lectores quienes defienden la tecnología y sostienen que si el mundo de hoy es un mundo mejor que hace años es por causa de los avances técnicos a los que el hombre ha logrado acceder. Por ejemplo una querida amiga me posteaba por Facebook lo siguiente: “Los científicos han sido dotados de saberes extraordinarios y que lo han llevado a inventar cosas muy útiles para la humanidad, las vacunas, los medios de transporte, medios de comunicación, entre otros. Ahora bien cada invento, cada idea es usada para beneficio y lamentablemente también en perjuicio de la misma humanidad. Creo que a capacidad dada por DIOS a los científicos es única y han ayudado mucho al progreso de los pueblos”. Otro amigo de infancia me apuntaba, por la misma vía: “Mi hermano Alvin Reyes, pienso que las maquinas han sido la gran plataforma de la modernidad, imaginas la medicina sin centrifugas, sin sonógrafos por ejemplo, creo que la mano de obra solo debe ser más capacitada para que la modernidad siga apoyándose en la tecnología pero dependiendo de los seres humanos.

Estos amigos, a los que dedico estas líneas, tienen parte de la razón, el problema que nosotros no renegamos de la técnica en cuanto a ella misma, sino que a los que nos oponemos es a la sustitución del hombre por la máquina. Aquí debemos hacer un señalamiento importante antes de proseguir: cuando nos referimos a la sustitución no es a que por ejemplo la tecnificación de las fabricas va a lanzar a seres humanos desempleados a la calle, para mí esto es una parte pequeña del problema, lo grave es cuando los seres humanos pasamos a hacer parte de la máquina, una pieza más en un engranaje automático cada vez más despojado de humanidad.

Antes de que mis amigos brinquen a defenderse vamos a tratar de explicar a que nos estamos refiriendo cuando hablamos de convertir al ser humano en una herramienta más de la máquina. (En Desmitificando la maquina dijimos que al hablar de maquina nos estaremos refiriendo a un sistema automático e integrado de explotación tanto del hombre como de la naturaleza). “Lo que es importante entender es que la automatización en su forma final es un intento de ejercer control, no solo del proceso mecánico en sí, si no del ser humano que una vez lo dirigió: convirtiéndolo de ser una parte activa a una parte pasiva, y finalmente eliminándolo” (Lewis Mumford. The pentagon of Power. The myth of the machine. Vol. 2. Harvest/HBJ Book. Ed. 2011 Pág. 189).

Para ilustrar lo que queremos decir vamos a comentar algunos ejemplos de la vida cotidiana. La mayoría de nosotros alguna vez en la vida hemos entrado a un restaurant de esos de comida rápida (McDonalds, Burger King, etc.), han visto ustedes los jóvenes que los atienden con esa sonrisa artificial, sus audífonos en las orejas y la misma estúpida pregunta de siempre: “ Gracias por venir a … puedo tomar su orden”, y cuando terminas de ordenar todos, sin excepción hacen la misma pregunta: “Porque no agranda su combo con esto y lo otro”… y luego: “Para comer aquí o para llevar”. Estos jóvenes entrenados les parecen seres humanos o maquinas. No me crean a mi vuelvan a un lugar de esos y tómense, como lo he hecho yo, un par de minutos y obsérvenlos.

El segundo ejemplo de sistemas hombre/maquina son los servicios telefónicos de atención al cliente. Miles de nosotros hemos hecho reclamaciones por teléfono a nuestros proveedores de telefonía, cable, internet, servicios bancarios, reclamaciones de seguro, etc. Lo primero es que no hablamos en principio con un ser humano igual que tu o yo, es una grabación que debes seguir también paso a paso, ojo en este punto, la maquina nunca te dará opciones abiertas, todas son cerradas: para esto marque 1, para lo otro marque 2, para etcétera marque 3…. Y cuando puedes hablar con un “ser humano” te das cuenta de que hace rato que este está en automático: Gracias por llamar a…fulano le asiste. (No esperen otro saludo). Cuando le dices tú problema tienes que identificarte, la maquina es muy incrédula, tienes que dar tu número de contrato, tu cedula, fecha de nacimiento y el nombre de dos tías que no vivan con usted para que puedas reclamar, algo a lo que tienes derecho a hacer porque al final de cuentas tu eres el que paga. Te toman tus datos, te llenan una reclamación, dentro de los límites definidos por la máquina, recuerden no existen opciones abiertas cuando te enfrentas a la máquina, ella pone las reglas de juego. Por cierto todos sin excepción cuando están investigando algo al pasar unos segundos se disparan con la misma imbecilidad aprendida: aunque no me escuche estoy trabajando con usted, no importa a que compañía llames siempre es lo mismo.

Otro ejemplo muy bueno de la automatización y el despojo de la humanidad son las compras por Internet. Abres la página de Amazon cliqueas lo que quieres, lo pagas online, en este punto no has hablado con nadie, un correo te confirma la operación. En el caso de la compañía que utilizo para el manejo de los paquetes con un código que tengo puedo seguir perfectamente paso a paso donde está mi paquete, desde la soledad de mi cuarto estoy comprando un libro sin hojearlo y sin hablar con el librero. El único contacto humano al que tengo acceso es la atenta joven que me entrega el paquete al final del proceso, pero para ella no soy Alvin Reyes soy do80q54605n.

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