La maldición de los “Likes”

El historiador norteamericano David Halberstam escribió un libro fabuloso sobre el periodismo en EEUU, “The powers that be”. En este libro se explica como la medición de los ratings dañó la programación de la televisión norteamericana, como dejó de importar la calidad y todo se basó en cuantas personas miraban determinado programa o show, la calidad era lo de menos. Voy a traducir de manera libre algunas líneas del libro.

“Poco a poco las ganancias fueron creciendo año tras año cambiando y corrompiendo la naturaleza de la programación televisiva…Ahora la televisión se obsesiono con los ratings y estos tienen su propia moralidad, dictan su propia verdad… Aquellos que se atrevieron a advertir el descenso en la calidad de la programación y que apostaban por realizar programas de mejor contenido, no fueron considerados como personas realistas, no estaban viendo toda la perspectiva del negocio…O los ratings eran altos o eran bajo, no hubo lugar para otra consideración, ni hubo otro sistema de valores…el sistema de ratings lo destruyó todo, cualquier sentido de balance quedo eliminado no se trataba de llegar a la audiencia correcta sino a toda la audiencia” (1)

Si Halberstam estuviese vivo, murió en el 2007 en un accidente de tránsito, coincidiría conmigo en que ahora es peor. La llegada de las redes sociales ha prostituido lo que quedaba de racional en los medios de comunicación. Ya ni siquiera son los ratings, son los likes, o los views. Cuando se habla de un vídeo musical en YT no se habla de la música se dice “tal vídeo ha alcanzado 2 millones de visitas, o x cientos de miles de likes” así sea un documental, una soprano o un chimpancé bailando.

Posteas algo, subes un vídeo y tus amigos te preguntan y ¿cuantos likes lleva?, pero novio el contenido, no se interesó si aprendió algo, si el vídeo o el post dicen la verdad, si la canción es realmente buena. No, lo importante son los likes.

Y los likes se han convertido en un negocio muy lucrativo. O sea tengo una página web, quiero vender publicidad y le pago una cantidad de dólares a Facebook para que el número de mis seguidores aumente, estos seguidores son fantasmas, son empleados que están digamos en la India y que reciben X cantidad de dinero por dar “like” y “seguir” determinadas páginas que Facebook o Instagram les asignan.

¿Se podrá vivir una falsedad más grande? ¿Puedo vender mi negocio a la publicidad basado en una red de seguidores de mentira?

No solo es que el sistema de rating sea malo es que ahora son falsos, se compran.

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