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Melvin Mañón: EL RECHAZO DE LOS EMIGRANTES: PRELUDIO A NUEVAS GUERRAS

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Melvin Mañón: EL RECHAZO DE LOS EMIGRANTES: PRELUDIO A NUEVAS GUERRAS

 La opinión pública de estos días reseña, no sin una nota de falso asombro, el apresamiento y deportación de miles de haitianos por parte de las autoridades de los Estados Unidos en la zona fronteriza con México. No se sabe, a ciencia cierta, si las críticas vertidas se deben a que los expulsados son haitianos, que quien los expulsa es Estados Unidos o si todo es parte de un conjunto, circunstancias y escenografía para cubrir las apariencias.

Antes que el caso de los haitianos, ya Hungría había cerrado sus fronteras, Grecia levantaba una verja insalvable, Pakistán no sabe qué hacer con el flujo afgano, ni Turquía con millones de sirios; Australia sigue operando una isla presidio donde recluye y mantiene a cuanto inmigrante ilegal es sorprendido en el intento, Inglaterra y Francia no dan abasto ni por el Canal ni por el Mediterráneo mientras Italia y España ya no saben que hacer con la frontera que, repletas de africanos, llegan, sobreviven o naufragan.

En todas partes, un país tras otro, un gobierno tras otro se declara incompetente para lidiar con la marea de inmigrantes o procede a cerrar puertas y ventanas o tramita y ejecuta expulsiones.

Para las autoridades dominicanas ese clima antinmigrante es una misa en salud que sirve para exculpar al país o al menos, dificultar que las deportaciones de haitianos sean usadas para incriminarla y con frecuencia condenarla. Pero, el proceso, en la escala global en que está ocurriendo en todo el mundo no tiene precedentes y contiene un significado mucho más trascendental.

En primer lugar buena parte de estos emigrantes no escapan del hambre ni de las guerras. Buscan mejor comida y vestido en otras partes. Reclaman su parte de la prosperidad que le prometieron y nunca le entregaron. Ellos no mueren de hambre, pero si de ansias por consumir y recibir protección social como la que sociedades avanzadas dispensan a sus propios pobres. Los haitianos violentamente deportados de la frontera estaban desde hace años asentados en Chile, Colombia y otros países.

Lo vendieron todo para meterse a la fuerza a los EEUU y tienen razón en aterrorizarse cuando los deportan a Haití un país del cual proceden, pero al que ya no conocen. La emigración durante la mayor parte del siglo XX de millones de personas permitió a las elites de numerosos países continuar en el poder, ejerciendo el mismo tipo de dominación y desigualdad mientras evitaban que esos, sus mismos pobres, se rebelaran.

La emigración ha sido esa válvula gigantesca y oportuna que ha evitado que los pobres de cada país se rebelen y en cambio, seducidos por la promesa y el espejismo de mejor vida prefieran atreverse a todo para emigrar. Lo que va a suceder a corto plazo es que, esos millones de consumidores frustrados y otros tantos millones de seres hambreados y abusados (no son lo mismo) al no poder emigrar estarán obligados a someterse mansamente a las iniquidades y desigualdades de las cuales escaparon antes o tendrán que enfrentarlas violentamente.

Como los antiguos godos y visigodos que invadieron a Roma, no quieren destruir el sistema, solamente exigen su parte del bienestar. Si no se la dan, pelearán por ella. Creo francamente que las elites no están preparadas para este escenario. Ni se lo imaginan, pero si se lo merecen.

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Melvin Mañón
Pensador empeñado en descodificar la época y diagnosticarla. Ser humano con una visión analógica y digital.
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