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Melvin Mañón: Un nuevo ministerio.

La República Dominicana, por su propio interés y supervivencia puede y debe asumir una postura de consenso multipartidaria que sustituya la denuncia contra los haitianos por la cooperación.

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Actualidad Melvin Mañón: Un nuevo ministerio.

Melvin Mañón: Un nuevo ministerio.

La República Dominicana, por su propio interés y supervivencia puede y debe asumir una postura de consenso multipartidaria que sustituya la denuncia contra los haitianos por la cooperación.

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Se propone al gobierno de la República Dominicana la creación del MINISTERIO DE ASUNTOS HAITIANOS para centralizar la formulación, ejecución y administración de políticas. Al amparo del Ministerio y bajo su autoridad directa y única quedarán:

1.- El diseño, formulación y control diplomático de todo lo relativo a Haití especial, mas no únicamente, el reclamo de la deuda a Francia, la fundamentación, trámites legales y ayuda para impulsarlo incluyendo los foros internacionales, así como el nombramiento del personal de embajada adscrito a Cancillería y sujeto a sus normativas peero bajo el control administrativo y político del M.A.H.

2.- El personal militar o policial desplegado en cualquier punto de la frontera y con responsabilidades en esta área será asignado, transferido y/o reemplazado a la autoridad del M.A.H. ejerciendo funciones de guarda frontera, fuerza pública y ejército. Un capítulo especial, a ser debatido, tiene que ver con la gestión aduanal mientras dándoles un tratamiento de seguridad y orden público.

3.- El manejo de todos los asuntos consulares, otorgamiento de visas de cualquier tipo, permisos de trabajo y/o autorizaciones de tránsito, estudio, estadía, negocios etc. a favor de ciudadanos o intereses haitianos solamente podrán ser otorgados por el M.A.H.

Un año después de la formación del M.A.H. todos los permisos, visas, residencias etc. otorgados con anterioridad a la formación del M.A.H. deberán ser revalidados por el M.A.H. y esta será la única institución autorizada para conceder, negar o revocar permisos.

4.- El Departamento de Cooperación Internacional del M.A.H. será el encargado de gestionar la ayuda para Haití en todos los foros e instancias pertinentes.  La administración de los fondos destinados a Haití dependerá de los términos previstos por el donante y/o los acuerdos suscritos al efecto entre las partes. Sin desmedro de lo anterior, este Departamento quedará a cargo de la designación y escogencia de la o las entidades públicas o privadas a las cuales le fueran confiadas las obras, proyectos civiles, agrícolas, pecuarios etc.

5.- Todos los ministerios, agencias, direcciones generales o departamentos del gobierno dominicano cuyas actividades o programas especiales originen una relación y/o vínculo con la población haitiana en ese territorio deberá notificar y esperar aprobación por parte del M.A.H. antes de emprender la ejecución de dichos programas o actividades, cualesquiera que estas fueran.

6.- El manejo de situaciones generalmente conflictivas por el uso excesivo de facilidades hospitalarias para parturientas, enfermos, indigentes, reos y/o menores de edad y otros pasará gradualmente a la jurisdicción tanto legal como física del M.A.H.. Igualmente, los conflictos que involucren nacionales haitianos y que se conviertan o puedan convertirse en materia de orden público serán igualmente registrados por el M.A.H. y pasarán, también gradualmente, a la jurisdicción de este.

Los dominicanos, sean nacionalistas activos, indiferentes apacibles o angustiados a granel consideran la masiva presencia de haitianos ilegales en su territorio como un problema, una amenaza existencial o una tragedia. Haiti, empero, es una realidad al otro lado de un camino de tierra en gran medida ingobernable, albergando unos 10 millones de personas. 

Es necesario y pertinente entender que la demonización de los haitianos, la atribución de intenciones aviesas, los esquemas de dominación y conjuras no resuelven ningún problema, pero agravan los existentes. Haití necesita soluciones, pero ni siquiera está en condiciones de perseguirlas por si mismo. Por tanto, la República Dominicana, por su propio interés puede y debe asumir una postura de consenso multipartidaria que sustituya la denuncia por cooperación, transforme el clima de hostilidad y acerque las soluciones  para restaurar el orden público en Haití.

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