Neil Howe, el historiador que predijo una grave crisis en 2020 y ahora advierte que este es un periodo peligroso en la historia. (Tercera parte)

 

También creo que las elecciones de 2020 serán un evento muy disputado y que van a transformar Estados Unidos, cualquiera que sea el lado que gane.

En estos momentos parece probable que sea el Partido Demócrata, pero todavía faltan varios meses. Hay muchas posibilidades.

Si los demócratas ganan y exprimen su ventaja, creo que incluso podríamos correr el riesgo de secesión en Estados Unidos. Creo que tal vez habrá algunos estados no van a acompañar (al gobierno federal).

Por supuesto, esto ya sucedió antes en la historia del país.

¿Cree realmente que las cosas pueden llegar tan lejos?

Esto es menos probable si los republicanos ganan, porque creo que los demócratas piensan que controlan la clase que dirige las instituciones nacionales.

Siempre pensé que era más posible si los demócratas ganan: imagine si hay una regulación o algún nuevo impuesto y varios estados rojos (republicanos) dicen «no vamos a pagar eso, no vamos a seguir adelante».

Eso plantea un problema real y es interesante cómo el gobierno nacional puede enfrentar ese dilema: si no hace cumplir esa regla, se debilita permanentemente. Este es un problema real. Este es el momento de la verdad.

Pueden ocurrir muchas otras cosas. La generación mil l e n nial , que siente que nunca alcanzará el nivel de vida de sus padres, puede, a través del voto, llevar hacia un cambio completo de nuestras instituciones económicas.

Esto, como ocurre siempre, desatará una cierta oposición.Este momento se parece mucho a la década de 1930: ruptura de alianzas internacionales, aumento de los autócratas en todo el mundo, auge del populismo y un enorme descontento por la situación económica que conduce hacia grandes transformaciones de los gobiernos y, en última instancia, hacia una redefinición completa de la ciudadanía y de las propias instituciones públicas.

Con respecto a las próximas elecciones, según su teoría generacional, deberíamos enfrentar un choque entre los baby boomers y la generación mil l en n ial . Pero, en cambio, tenemos a Joe Biden y a Donald Trump. ..

El líder no es realmente importante.

Biden es interesante porque es miembro de la generación silenciosa, la primera en la historia de Estados Unidos que nunca llegó a la Casa Blanca. Pasamos de George Bush padre, que fue miembro de la generación G.I. que luchó en la II Guerra Mundial, a Bill Clinton, que nació después de ese conflicto ( b oomer ).

Es la primera vez que una generación entera ha sido dejada de lado en términos de liderazgo nacional.

Llama la atención que los estadounidenses, en un momento de mayor crisis, miren con mayor favor a un miembro de una generación que siempre creyó en el compromiso y el consenso.

La generación silenciosa creció durante la crisis y llegó a la mayoría de edad durante el Primer Giro, así que siempre han sido muy reacios al riesgo. Les ha ido muy bien económicamente. Siempre juegan conforme a las reglas.

No ayudaron a construir el sistema porque aún eran niños, pero siempre han sido leales y nunca se cansaron de servir al sistema.

Siempre han sido buenos ciudadanos, a diferencia de los boomers que llegaron a la mayoría de edad destrozando el sistema.

Llama la atención que la otra alternativa en el Partido Demócrata era Bernie Sanders, un miembro de la generación silenciosa que era muy popular entre los mil l en n ials .

Sanders estaba feliz con los mil l en n ials . Biden no es tan popular entre ellos, particularmente entre los mil l en n ials blancos.

Él no era el candidato favorito de nadie, quizá con la excepción de los afroestadounidenses mayores que tienden a estar un poco más a la izquierda en política económica y en asuntos relacionados con los derechos civiles y la justicia social, pero que también son muy conservadores culturalmente.

Es cierto que Biden goza de un apoyo tibio, pero es muy interesante que los demócratas tomaron una decisión muy consciente de apoyar unánimemente a este candidato que quizá no era su primera opción. Pero dijeron: «Vamos a movernos juntos, vamos a cambiar Estados Unidos, vamos a reemplazar a Donald Trump».

Si encuestas a los mil l en n ials en el Partido Demócrata, te dirán que Biden no era su primera opción para muchos de ellos pero casi todos votarán por él. Aquí también hay un enorme contraste partidista.

Creo que en las elecciones de 2020 ellos van a romper todos los récords de participación de adultos jóvenes y estimo que increíblemente dos tercios de los menores de 30 años de edad votarán por los demócratas.

En todo caso, aún deberíamos esperar un choque entre los mil l en n ials y los baby boomers …

Los mil l en n ials sienten que quieren un gran cambio del liderazgo de los boomer s en las instituciones públicas. Creo que hay un sentimiento generalizado, también en la generación X, de que los boomers no son muy competentes como líderes cívicos.

Sin embargo, en la vida personal y familiar nunca hemos visto una generación tan cercana a sus hijos adultos jóvenes.

Los mil l en n ials y los boomers están extremadamente unidos en sus vidas familiares. Viven juntos mucho más que otras generaciones y no es solo por necesidad económica.

Los boomers siempre fueron muy protectores y afectuosos con sus hijos mil l en n ials , que siempre piden consejo a sus padres.

Sus críticos argumentan que usted y Strauss redujeron la historia estadounidense a una fórmula matemática y también que su teoría no pudo explicar eventos importantes como el 11 de septiembre. ¿Qué dice al respecto?

Si le preguntas a muchos historiadores académicos, dirán que la historia es una tendencia lineal continua de declive o caída, lo que creo que es poco creíble, o completamente aleatorio o caótica, en cuyo caso es irrelevante.

Yo no trato de predecir cada evento. Intento predecir movimientos básicos en los que se hace más probable que sucedan cosas.

En la década de 1990, uno de los grandes competidores a nuestra visión sobre el futuro era Francis Fukuyama con «El fin de la historia».

Según él, los estados-nación se desvanecerían y viviríamos indefinidamente en una especie de capitalismo de mercado con individuos que solo competirían entre sí a través de las fronteras. Y ese era el final de la historia.

Diría que si ese es el estándar con el que nos comparan, creo que hicimos un mejor pronóstico.

Usted acuñó el término mil l en n ial cuando los primeros miembros de esa generación eran niños pequeños. ¿Cuál grande es la brecha entre lo que esperaba de ellos y c ó mo ellos son en realidad?

Cuando miras hacia atrás a cómo la gente pensaba sobre los jóvenes a finales de los 80 y principios de los 90, creo que predijimos correctamente algunos cambios enormes que para todos parecían completamente imposibles o improbables.

Cuando comenzó la década de 1990, la generación X ni siquiera tenía un nombre.

Doug Coupland finalmente les dio un nombre en 1992-93 y finalmente nos acostumbramos a la generación X y todos pensaron que había una tendencia en la juventud hacia el nihilismo, el cinismo y al aumento de la violencia.

Nosotros vimos un aumento continuo en la tasa de criminalidad. En realidad, alcanzó su punto máximo en 1984-85.

Vimos muchachos cada vez más distanciados de su familia, en una especie de cultura desesperada y completamente apáticos en términos cívicos. Ya sabes que el lema de la Generación X es «funciona para mí».

También vimos chicos que estaban desprotegidos desde una edad temprana, que se criaban solos.

Esa es la historia de vida de la Generación X. Ellos crecieron durante la revolución del divorcio y no le importaban a nadie. Todo el mundo los pateó hasta la calle y allí se vieron obligados a navegar por la vida por sí mismos.

Así, resultaron ferozmente independientes, individualistas, algo cínicos, un poco salvajes y poco socializados. Esa era la imagen de un adulto joven a principios de la década de 1990.

Entonces, salimos con un libro que representa con precisión a la generación X, pero dijimos que venía una nueva generación y que históricamente ya antes habíamos visto este cambio.

Después de cada «despertar» viene este pánico moral sobre los niños. Y luego, de repente, la próxima generación es mucho más protectora.

Cuando llegamos al año 2000 y los mil l en n ials comienzan a alcanzar la mayoría de edad, predijimos que cambiarían completamente la imagen de los jóvenes: estarían mucho más cerca de sus padres, serían mucho más reacios al riesgo.

Dijimos que la tasa de criminalidad bajaría, que estarían más interesados en educarse y en obtener títulos y que estarían más orientados hacia la comunidad. En última instancia, se involucrarían mucho más en la política. Serían más optimistas sobre el futuro. Y se considerarían especiales.

Se demostró que teníamos razón. Y puedo decir que a principios de los 90 todos pensaron que lo que predijimos sobre los mil l en n ials parecía increíble.

La tasa de delitos violentos en Estados Unidos ha bajado 75% desde a principios y mediados de los años noventa. Eso se debe principalmente a los mil l en n ials . Creo que acertamos con esa generación.

Una cosa que predijimos que tardó mucho en cumplirse fue lo de su participación en política. Incluso hasta hace poco la gente se quejaba porque «los mil l en n ials no votan».

Bueno, ahora lo hacen, así que creo que incluso esa predicción está comenzando a cumplirse.

Creo que los mil l en n ials van a cambiar la cara de nuestra vida cívica. Históricamente, durante un «despertar» vemos que la sociedad cambia el mundo interno de valores y la cultura.

Pero durante una crisis cambiamos el mundo exterior de la economía, la infraestructura y la política. Creo que ahí es donde los mil l en n ials serán mucho más decisivos.

Usted ha dicho que cada edad de oro comienza con una gran crisis. Así que ahora supongo que podríamos ser optimistas…

Las edades doradas casi siempre se refieren a una época después de una crisis que se resolvió con éxito e integró a la sociedad en un nuevo tipo dinámico de comunidad.

Eso generalmente le permite a la sociedad lanzar esta era dorada que a menudo las sociedades recuerdan como el momento en el que todos esperaban progresar y tener un futuro mejor.

Eso, ciertamente, no es algo que caracterice a Estados Unidos hoy.

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