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Rodolfo Gil: Agropecuaria en bandolera

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Rodolfo Gil: Agropecuaria en bandolera

Soberanía versus seguridad alimentaria. La soberanía alimentaria es la capacidad de producir los alimentos que requiere la población, en cantidad, calidad e inocuidad. Esta definición es también conocida como autosuficiencia alimentaria. Por el contrario, la seguridad alimentaria no depende de la autoproducción de alimentos sino de la capacidad de almacenar y distribuir alimentos sean o no producidos localmente. Aquí esta la trampa. Los gobiernos intentan disfrazar y mezclar ambas definiciones y de esta manipulación surgió la Ley No. 589-16 sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional que incluye ambas definiciones como si fueran lo mismo. La seguridad alimentaria puede alcanzarse completamente sin producir una libra de arroz o habichuela, ni una mazorca de maíz. Nuestras autoridades en todos los gobiernos exceptuando el de Antonio Guzmán, han promocionado el modelo importador y lo han impuesto sobre el modelo de producción por una simple razón. ES MEJOR NEGOCIO IMPORTAR QUE PRODUCIR.

Pero es mejor negocio para el mismo grupito de siempre. En un gobierno se apellidan Peralta o Estévez, en otro gobierno tienen otros apellidos, pero siempre forman parte del mismo grupo que se reparte el pastel y no dejan ni las migajas.

Un articulo muy interesante de Felipe Ciprian en el Listín Diario del 25 de febrero destaca varios puntos que debemos analizar para comprender mejor a donde nos llevan las decisiones de algunos funcionarios para seguir beneficiando a los eternos depredadores. Voy a citar varios párrafos;

“El lazo que está ahorcando al pueblo dominicano en este momento es la carestía de la comida, las medicinas, los servicios y la desesperanza de que en el mediano plazo eso se pueda revertir. La narrativa oficial y “académica” es que los precios aumentan porque “en los mercados internacionales” todo ha subido. Es una verdad a medias.”

Esto nos dice claramente que los precios de nuestros alimentos dependen de los mercados internacionales porque no somos autosuficientes. Es una realidad que necesitamos trigo para producir pan y el trigo no es posible sembrarlo en nuestro clima. También es cierto que necesitamos maíz para alimentar las aves que producen huevos y carne, pero el maíz si podemos sembrarlo en nuestros campos, sin embargo, tenemos que importar maíz transgénico porque hemos quebrado nuestros campesinos haciéndolos emigrar a las ciudades con la esperanza de una vida mejor.

Asimismo, podemos citar muchos rubros que podemos producir con calidad y en abundancia, pero solo con una voluntad férrea de un estado con visión de futuro pueden hacerse los cambios que necesitamos redefiniendo prioridades de gastos e inversiones.  

Seguimos citando el artículo, “Desde que este gobierno subió, en medio de la pandemia de Covid-19, he escrito reiteradamente que solo un impulso gigante a la agropecuaria puede contribuir decisivamente a dinamizar la economía, el mercado interno, las exportaciones, el empleo y la productividad. Pero es en vano. Primero, el Banco Central y un coro selecto de economistas orgánicos se encargaron de decir que “la inflación es transitoria” y por tanto, las alzas de precios no afectarían los cimientos macroeconómicos. Siempre les salí al paso advirtiendo a los dominicanos de que la inflación no solo no era pasajera, si no que sería “progresiva y extendida en el tiempo”, sobre todo si las autoridades no se ocupaban de dar un apoyo sostenido y firme a la agropecuaria para producir bienes de consumo masivo en el país y para la exportación.

Sobraría decir que eso no se está haciendo y el país depende cada día más de las importaciones de bienes agropecuarios de tan lejanas tierras como Argentina (habichuelas pintas) o cebolla, de Holanda, que crecen en forma exorbitante en competencia con el productor nacional.”

¿Qué hace el Banco Agrícola?
Aunque la agropecuaria es una actividad fundamental para la soberanía alimentaria del país, por lo general la banca comercial no le presta dinero al sector porque carece de seguro y ellos no hacen negocios con riesgos, porque su motivación suprema es la usura, no el servicio ni el amor al prójimo, y yo los comprendo plenamente.”

“¿Qué está pasando ahora? Que además de que el Banco Agrícola no tiene los fondos que necesitan los agricultores y ganaderos, la mayoría del dinero que presta no va a la producción, si no a la comercialización de productos agropecuarios. En la oficina principal del Banco Agrícola, situada en el malecón de la ciudad de Santo Domingo, y donde tienen asiento su administrador, Fernando Durán, y el subadministrador, Juan Rosario, entre otros líderes del Partido Revolucionario Moderno (PRM), es donde se concentra el grueso de los préstamos para el sector agropecuario.

¿Y qué se siembra y se cría en Santo Domingo que necesita el más alto volumen de financiamiento? ¡Las importaciones de alimentos que se pueden producir en el país!

Aquí esta el meollo del problema. Estamos financiando importaciones y comercialización, mientras abandonamos la producción. ¿En qué parte del Gran Santo Domingo están las granjas y productores a los que se dedica más de la mitad de los préstamos del Bagricola?

Seguimos con el articulo “Al día de hoy, el Banco Agrícola destina más dinero a financiar la comercialización que a la producción y eso es lo que explica que el más alto porcentaje de sus préstamos se concentre en el Distrito Nacional, no en el Valle de San Juan, ni en los llanos del Nordeste ni en la ganadería del Este….¿cómo le pueden explicar los ejecutivos del Banco Agrícola al presidente Abinader que hayan prestado 3,200 millones de pesos al sector arrocero, pero de ellos 1,700 millones son para “comercialización” y tan solo 1,400 millones para producción?”

¿Como podemos concluir luego de analizar toda esta información?

Nuestras autoridades apuestan al turismo como pilar de la economía. No hay dudas de que el turismo es una actividad muy rentable, pero hay que conocer y reconocer al mismo tiempo que es una actividad muy frágil pues depende de muchos factores que no podemos controlar. Estamos viendo su fragilidad desde la pandemia y hoy que relativamente la hemos superado tenemos cientos de miles de turistas varados en nuestros hoteles y otros cientos de miles o millones que no podrán venir por un conflicto del otro lado del planeta.

Asi como los turistas de muchas naciones no podrán seguir llegando, los barcos y aviones que nos abastecen de las importaciones tendrán inconvenientes y aumentos en los costos que finalmente los pagarán las mayorías.

Ser autosuficientes en nuestra producción de alimentos no solo es una necesidad sino una obligación y para esto necesitamos todos los recursos disponibles para incentivar a nuestros campesinos a producir en abundancia los alimentos que necesita una población superior a los diez millones de personas en nuestro territorio y una nación vecina que se abastece de nuestra producción en los mercados transnacionales.

Muchos funcionarios se están sirviendo ellos, no están sirviéndole al país ni a su mismo presidente. El mensaje al presidente Abinader es que cuide su cartón. Sus funcionarios le están haciendo un gran daño a su gobierno y a su credibilidad. Una advertencia a tiempo vale mas que mil reproches. Sacúdase de toda esa lacra presidente Abinader, no le sirven a usted ni a la nación.

Rodolfo Gil – Ambientalista y aspirante a campesino

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