Somos los mismos dominicanos; Pero el país ha cambiado.

Al margen de la escala del fraude previsto para el día 5, hay una ola gigantesca recorriendo el país y es que el PLD se va, Danilo se va, el Penco se va y toda esa crápula corrupta se va; aquí habrá cambio a la buena en agosto o a la mala meses después.

Pero habrá cambio. Este país dijo BASTA. Y en la enorme ola del descontento reinante, navega una convicción nueva en la vida dominicana: hay que perseguir a los corruptos. Tras la muerte de Trujillo y otras iniquidades vividas, los dominicanos se acogieron al BORRON Y CUENTA NUEVA. Ahora no va a ser así. Aquí se hará justicia con Luis Abinader o sin él y si es necesario contra él. Así está el humor nacional.

¿Por qué podemos confiar que, esta vez, se hará justicia? Pues porque estamos obligados. Porque, es verdad que somos los mismos dominicanos pero el país ha cambiado y ese cambio se huele, se palpa, se siente; gravita a nuestro alrededor, sacude, estremece, convence.

Casi 50 mil millones de dólares en deuda. El país destrozado, sin orden, sin respeto, sin ley. Ningún gobierno en su sano juicio estaría dispuesto a asumir todas las medidas odiosas de austeridad que son inevitables sin encarcelar a los responsables de haber desfalcado la nación y sin perseguirlos a ellos y a los bienes robados. La sed de justicia denegada se alimenta ahora de la necesidad de supervivencia; la certeza de que el país sin cambio no es viable, de que no hay normalidad ni prosperidad a la cual regresar ni país dispuestos a recibir nuestro desencanto. Sin perseguir el crimen no habrá gobernabilidad y los que no lo saben, de alguna manera lo intuyen. Y estos tipos del danilismo no se han percatado. Su intención de hacer diabluras se alimenta del pasado reciente porque somos un pueblo que ha permitido todo, se ha dejado estuprar y ellos creen que va a seguir así y ahí es donde se equivocan.

A medida que los dominicanos, como los habitantes de muchos otros países, emprendemos el camino de regreso a la política muchas cosas cambiarán y si antes dejamos el gobierno para ocuparnos de los asuntos propios, ahora volveremos a entender que la democracia solamente sobrevive donde hay pueblos que la cuiden y defiendan. Nada de cheque en blanco a nadie.

El PLD está derrotado, pero la cultura que sembraron no. El ejemplo que dieron y el modelo que crearon han pervertido este país hasta los cimientos. No tenemos la mas mínima esperanza de éxito sin dar ejemplo ciudadano y, si como tales, no supervisamos a quienes ahora elegimos impidiendo a tiempo que se entronize el delito y el peculado de la crápula política.

En mayo de 1968 los jóvenes europeos, sobre todo franceses que se lanzaron a la revuelta en Paris y otras ciudades enarbolaron como lema: La imaginación al poder.
Nosotros estamos urgidos de este otro lema y este es el momento: LA DECENCIA AL PODER. Primero eso. Luego discutimos sobre todo lo demás.

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